2 años de impunidad: justicia para Santiago Maldonado
 
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2 años de impunidad: justicia para Santiago Maldonado

Por la Agrupación Rodolfo Walsh*

Un recuerdo exacto, una de las primeras imágenes que asoman en la mente al recordarlo es de las primeras movilizaciones exigiendo su aparición con vida: una joven sostiene su foto entre lágrimas mostrándosela a un efectivo policial que no se inmuta. A lo largo y ancho de nuestro suelo se repite esta escena. Ya no es una, ni cientos ni miles, son millones, es un país y un pueblo entero haciéndose la misma pregunta: ¿Dónde está Santiago Maldonado? 

Pasaban los meses y los responsables políticos de su desaparición seguían desviando la discusión del caso. Que estaba en Chile, que lo tenían escondido para hacer campaña política, que aseguraban haberlo visto caminando por la ruta y cuanto cuento se haya podido inventar. Detrás de todo ese odio visceral que se encargaban de perpetrar estos canallas, había una familia, un hermano y una madre que no podían dormir y pasaban hora tras hora preguntándose dónde y cómo estaba, extrañándolo con la esperanza de encontrarlo llegado el despertar de cada día.

El primero de septiembre será un día que difícilmente olvidaremos, quizá una de las movilizaciones más grandes de los últimos tiempos clamaba su nombre. El pueblo replegado por toda la Plaza de Mayo e inmediaciones, “30.001” agitan carteles y banderas por donde se mire, la imagen del brujo caló hasta las fibras más sensibles de la memoria de nuestra patria. Las Madres y Abuelas acompañan, si sabrán ellas de batallas y nosotros de la importancia de tenerlas como faro para estos momentos de desesperanza.

Del otro lado ellxs, las fuerzas coercitivas, la ministra de inseguridad que sentó un precedente a partir de aquí, queriendo instaurar el control sobre las masas a base del miedo, las balas y la mano dura.

Lxs infiltradxs escurriéndose entre los pedidos de justicia de la multitud, la desconcentración de la plaza, la represión y el circo que ellxs mismxs montaron para ensuciar el pedido más legítimo del pueblo. Es que aquellxs que deciden pararse de ese lado triste de la vida jamás podrán entender consignas como Memoria, Verdad y Justicia. Ni tampoco que no era rencor ni odio aquel que nos guiaba, era la lucha contra la impunidad y lo que creemos injusto, es esa memoria colectiva que no nos permite olvidarnos de nuestro pasado para saber qué no queremos para el futuro.

El 17 de octubre de 2017 su cuerpo fue encontrado flotando sobre las orillas del río Chubut, una zona rastrillada decenas de veces anteriormente. Quienes se llenaron la boca hablando barbaridades e inventando para desconcertar a la gente ahora nos acusaban a quienes habíamos estado desde un principio en su búsqueda de manejarnos con irresponsabilidad y crear fábulas sobre él. Intentaron y pensaron que esto daría un fin a la historia, quisieron golpearnos anímicamente tanto a la familia como a nosotrxs, que lo sentimos tan cercano, que lo lloramos como propio.

A Santiago Maldonado lo guiaba aquel sentir tan nuestro que es el de pelear por las causas injustas y lo mató la Gendarmería Nacional a cargo de Patricia Bullrich, y del presidente Mauricio Macri. Su desaparición física duro 78 días que jamás olvidaremos, porque por un ratito chiquito de nuestra historia sentimos el miedo del que nuestros padres y abuelos nos contaban qué era vivir en dictadura. Más no dejamos que éste se apodere de nosotros, decidimos tomar su legado y llevarlo como bandera y allí donde haya una injusticia, un chico sin un plato de comida, donde a él le gustaría tender esa mano solidaria estaremos, llevándolo siempre dentro.

*Conducción del Centro de Estudiantes de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

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