“Dijo la prensa burguesa que ha sido intento de fuga”: la Masacre de Trelew en tiempos de blindaje mediático y violencias institucionales
 
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“Dijo la prensa burguesa que ha sido intento de fuga”: la Masacre de Trelew en tiempos de blindaje mediático y violencias institucionales

Por Vilma Sanz

En tiempos sin Internet ni redes sociales, la violencia debió ser dada a conocer a través de la propia voz de los militantes que agregaron una estrofa más a la canción “Que la tortilla se vuelva”, que denunciaba las inequidades del extractivismo multinacional en América Latina y que los Quilapayún, junto a Víctor Jara ya habían popularizado y cantaban “Dijo la prensa burguesa que ha sido intento de fuga, pero nosotros sabemos que en Trelew asesinaron a 16 compañeros”, denunciando que el “intento de fuga” era en realidad el brutal y frío asesinato de militantes.

El 22 de agosto de 1972 en la Base Naval Almirante Zar de Trelew fueron fusilados 16 militantes de diferentes organizaciones políticas, que dos días antes se habían profugado de la Cárcel Federal de Rawson, que había sido destinada por el gobierno militar, surgido del golpe de 1966, a albergar presos políticos y sindicales y se habían entregado, luego de la descoordinada fuga. Originalmente presentado como un nuevo intento de fuga de su parte, su muerte fue así justificada y defendida por la conducción militar de la Nación y la prensa en general.

Podría pensarse que el hecho desnudo (militantes miembros de la insurgencia armada, prisioneros y fusilados en una base naval y justificado por la prensa) está o debiera estar, alejado de nuestra cotidianeidad. Qué sería una efeméride histórica, sin mayor contacto con la actualidad. Pero resulta que en tiempos de negacionismos del genocidio argentino posterior, en épocas de reduccionismos y recargas de teorías demonizantes, así como de reposicionamiento de las fuerzas armadas y de seguridad como custodios del orden interno, reivindicadas en sus acciones y protegidas por la prensa cuando, por la fuerza de las redes sociales, se rompa el blindaje comunicacional que los protege, volver a revisar los sucesos de Trelew de hace 47 años se vuelve, además de un acto de recordación siempre necesaria, un llamado de atención cuando, otra vez, vemos justificar la violencia institucional desde las autoridades y la prensa hegemónica.

La Masacre de Trelew, una de las primeras “masacres” cuya impunidad, aceptación y justificación darían vía libre al genocidio posterior, comienza con aquello que aún percibimos en los hechos más cercanos comoes culpar a las víctimas: “Santiago Maldonado corrió al río donde se ahogó para no ser detenido por Gendarmería”; “Rafael Nahuel participaba de los disturbios”, “los adolescentes de Monte circulaban en un automóvil flojo de papeles”, lo que “justifica” el accionar de la fuerzas de seguridad en todos los casos. En Trelew los prisioneros eran insurgentes armados, presentados como subversivos, miembros de organizaciones cuya idea central, fuera de definiciones políticas dispares, era buscar la liberación nacional por la vía de la lucha guerrillera y que ya se había profugado de la cárcel de Rawson; lo que llevó a decir al capitán de navío Horacio Mayorga “No es necesario explicar nada. Debemos dejar de lado estúpidas discusiones que la Armada no tiene que esforzarse en explicar. Lo hecho bien hecho está”. Sosteniendo la farsa del intento de fuga, tanto las autoridades militares nacionales como la prensa en general justificó la muerte, a manos de la Armada, que sólo debía custodiarlos, de 16 personas desarmadas y otras 3 heridas para completar la puesta en escena.

Como nuestra evocación no es acrítica ni meramente una efeméride, sino que se propone discutir algunos modos de construcción de sentidos de la historia, es que debemos aquí enumerar a las víctimas de los fusilamientos y las organizaciones políticas a las que pertenecían, porque no son ni un número a discutir ni su militancia una categoría que divida a las víctimas. Ellos son:  Alejandro Ulla (PRT-ERP), Alfredo Kohon (FAR), Ana María Villarreal de Santucho (PRT-ERP), Carlos Alberto del Rey (PRT-ERP), Carlos Astudillo (FAR), Clarisa Lea Place (PRT-ERP), Eduardo Capello (PRT-ERP), Humberto Suárez (PRT-ERP), Humberto Toschi (PRT-ERP), José Ricardo Mena (PRT-ERP), María Angélica Sabelli (FAR), Mariano Pujadas (Montoneros), Mario Emilio Delfino (PRT-ERP), Miguel Ángel Polti (PRT-ERP), Rubén Pedro Bonnet (PRT-ERP), Susana Lesgart (Montoneros) los fusilados y Alberto Miguel Camps (FAR), María Antonia Berger (FAR ) y Ricardo René Haidar (Montoneros) los heridos que dieron testimonio de los sucesos y que fueran muerto o desaparecidos por la Última Dictadura Cívico Militar.

Los responsables de la Masacre de Trelew fueron juzgados por sus actos y condenados a prisión perpetua en 2012, 40 años después se hizo justicia. Recordar Trelew debe permitirnos aportar a la a la construcción social de la memoria colectiva y a la denuncia de la impunidad con la que se vuelve a justificar el accionar violento de las fuerzas de seguridad.

* Docente de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP

 

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