El Cabildo Abierto del Justicialismo: Eva Perón renuncia a los honores pero no a la lucha
 
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El Cabildo Abierto del Justicialismo: Eva Perón renuncia a los honores pero no a la lucha

Por Claudio Panella*

Para el período constitucional de gobierno 1952-1958, el Poder Ejecutivo Nacional encabezado por el General Juan Perón convocó a elecciones generales para el 11 de noviembre de 1951. La candidatura a la reelección de este era segura, no así la de la vicepresidencia, de allí a que uno de los pilares del gobierno, la Confederación General del Trabajo (CGT) propuso para el cargo a Evita, cuya popularidad, producto de su obra social en beneficio de los sectores más humildes de la sociedad, estaba fuera de toda discusión.

La campaña pro candidatura de la fórmula Perón-Eva Perón se hizo oficial cuando la dirigencia de la CGT declaró “el vehemente anhelo de todos los trabajadores” de que Evita sea consagrada vicepresidenta de la Nación, y organizó un gran acto popular el 22 de agosto denominado Cabildo Abierto del Justicialismo para solicitarle formalmente la candidatura y esperar en consecuencia una respuesta positiva.

El acto se realizó en la ciudad de Buenos Aires, donde su palco fue montado en la avenida Nueve de Julio, junto al edificio del ministerio de Obras Públicas, mirando al Obelisco: en su parte superior se leía la frase “Perón-Eva Perón”, debajo de la cual estaban las siglas “CGT”, el escudo peronista, y a ambos extremos los retratos de los candidatos. Debajo, otro lema: “La fórmula de la patria”. La multitud que se congregó allí, calculada en casi un millón de personas, provino de todos los rincones del país.

La reunión comenzó con las palabras del secretario general de la CGT, José Espejo, quien señaló que el acto era para pedirle a Perón que siguiera al frente del gobierno acompañado por Eva; luego habló esta y después el presidente. Espejo volvió a utilizar el micrófono para aclarar que Evita no había dado una respuesta afirmativa y que se pasaba a un cuarto intermedio hasta el día siguiente a la espera de una respuesta definitiva. La multitud lanzó un “¡No!” ensordecedor, lo que dio inicio a un diálogo pocas veces visto.

“Mis queridos descamisados –comenzó Evita-, yo les pido a la Confederación General del Trabajo y a ustedes, por el cariño que nos une, por el amor que nos profesamos mutuamente, que para una decisión tan trascendental en la vida de esta humilde mujer, me den cuatro días para pensarlo”. La respuesta de los concurrentes fue enfática: “¡No, no! ¡Ahora!”. Retomó la palabra Eva: “Compañeros: yo no renuncio a mi puesto de lucha, renuncio a los honores”. Pero los presentes insistieron, por lo que Eva contestó: "Compañeros (…) ¿ustedes creen que si el puesto de vicepresidenta fuera una carga y yo hubiese sido una solución, no hubiera ya contestado que sí? El público interrumpe y repite incesantemente: “¡Hoy!”. Otra vez Eva: “Yo les pido a ustedes, como amiga, como compañera, que se desconcentren”; los presentes respondieron: “¡No! ¡No!”.

El diálogo prosiguió en similares términos hasta que Eva expresó: “Compañeros, como dijo el general Perón, ‘Yo haré lo que el pueblo quiera’”, palabras que fueron saludadas por una estruendosa ovación de la multitud, que las interpretó como una respuesta positiva. De esta manera, el acto había finalizado.

Sin embargo, días después, el 31, Evita, en un discurso transmitido por la cadena nacional de radiodifusión, “con voz cansada pero firme” a decir de la historiadora Marysa Navarro, anunció su decisión “irrevocable y definitiva” de renunciar a la candidatura que se le había propuesto. Fundaba dicha determinación en “lo más íntimo de  mi conciencia, y por eso es totalmente libre”, es decir en una actitud claramente personal, aunque puede afirmarse que otras cuestiones influyeron: su salud, cada vez más deteriorada, y el malestar que podría causar en seno de las Fuerzas Armadas, e inclusive en algún dignatario de la Iglesia Católica. Lo cierto fue que Eva falleció al año siguiente y otra etapa habría de comenzar en la historia del peronismo y también del país.

* Docente de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

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