Los jóvenes según los medios: introducción

Los primeros meses de 2011 estuvieron signados por una serie de casos que marcaron una tendencia en las temáticas en las que emergieron los jóvenes en los medios. Primordialmente aparecieron involucrados en asesinatos o episodios de violencia en situación de robos (se dieron varios homicidios ocasionados por la resistencia de los adolescentes a los mismos) y por peleas entre bandas juveniles a la salida de los boliches. Es destacable que esta serie de casos tuvieron como protagonista del relato a jóvenes varones.
Entre las noticias en las cuales ocuparon posición de víctimas, una de las más registradas en los medios monitoreados fue la del homicidio de Daniel Alejandro Sánchez, en la localidad de Rafael Castillo. El joven, de 19 años, fue asesinado  el 1 de marzo por dos desconocidos  que pretendían robar su teléfono celular.
Un segundo caso resonante fue el de Martín Luis Moretto, ocurrido el 31 de marzo en el barrio San Carlos de la ciudad de La Plata: el joven recibió una puñalada  luego de enfrentarse a los ladrones que pretendían robar su teléfono celular cuando regresaba a su casa con su novia. 
Otro episodio similar fue el de Nicolás Rodríguez, ocurrido el 4 de abril en Berisso. El joven resultó herido de bala en sus pies luego de resistirse al robo de su moto. 
Entre los casos de jóvenes víctimas de violencia a la salida de boliches bailables, el más trabajado fue el asesinato de Matías Jano Fernández en el barrio porteño de Balvanera, atacado a golpes en la cabeza con un bate de béisbol en la madrugada del domingo 6 de marzo. En circunstancias similares fue asesinado el 3 de abril Nahuel González (22) de un balazo en la cabeza: también a la salida de un boliche en la localidad porteña de Flores. 
Por último, otro de los casos más nombrados por los medios fue el del homicidio de Héctor Carrizo (16), ocurrido en la ciudad de La Plata también a la salida de un local nocturno.
De esta manera, en el período marzo-abril, los jóvenes aparecieron en los medios principalmente como víctimas de la inseguridad y la violencia de la que fue parte para ellos  también la sociedad toda. Pero, a diferencia de ocasiones anteriores, en las que los medios monitoreados pusieron el foco en los jóvenes como agentes de esa violencia generalizada, en estos primeros meses se privilegió en sus discursos a los jóvenes como víctimas.
Por otro lado, también las mujeres jóvenes aparecieron en estos primeros meses como víctimas de la violencia. A diferencia de los varones, cuya victimización estuvo vinculada a episodios violentos perpetrados en la calle o en el barrio, ellas aparecieron principalmente como víctimas de la violencia de género: objeto de maltratos por parte de sus parejas realizados sobre todo en el ámbito doméstico.
En este sentido fueron impactantes las noticias sobre mujeres quemadas por sus novios/maridos a principios de marzo: uno de esos hechos ocurrió en la localidad bonaerense de Florencio Varela, en donde la joven Mabel Mayra Ascona, que cursaba su octavo mes de embarazo, fue prendida fuego por su pareja, quedando internada en terapia intensiva con quemaduras en los brazos, tórax, abdomen y cuello. Y el otro episodio de violencia de este tipo, ocurrió en La Banda, Santiago del Estero, en el que una adolescente de 17 años murió tras agonizar dos días luego de haber sido rociada con alcohol y prendida fuego por su novio, en la que también vivía su beba de siete meses.
Esta presencia del género femenino como objeto de violencia en las notas de los principales medios gráficos digitales, dio lugar al regreso de un caso ocurrido en julio del 2009: el del homicidio de Natalia Vercesi, la joven embarazada presuntamente asesinada por su marido en su vivienda ubicada en la localidad de San Francisco, Córdoba. Y también vinculada a esa misma temática, el 18 de abril el diario Crónica publicó una nota contextualizando la problemática titulada: “La violencia en el noviazgo”, con una entrevista a Monique Thiteux Altschul, directora ejecutiva de la Fundación Mujeres en Igualdad. 
Este foco mediático en la violencia, también se registró en el ámbito escolar. La ubicación de los jóvenes en este espacio fue generadora, en estos primeros meses, de dos tipos de noticias: por un lado, episodios en los que los jóvenes aparecieron como objeto y como promotores de acciones violentas contra sus propios compañeros y, por el otro, actos de rebeldía hacia las autoridades de los establecimientos educativos calificadas como violentas. El caso más resonante, ocurrido el 7 de abril, fue el del asesinato de al menos nueve personas en una escuela pública municipal de Río de Janeiro en manos de un ex alumno de 24 años.
Asimismo, los jóvenes vinculados a la escuela estuvieron presentes en las noticias pero desde su participación política: principalmente por las tomas de los colegios porteños Pellegrini y Nacional de Buenos Aires, en protesta por la “designación a dedo” de educadores de ambos establecimientos.
 

Coordinación general de la investigación: Angela Oyhandy Investigadores: Juan Acacio, Paz Cabral, Matías Krieguer, Yesica Montagna, Belén Roca Pamich. Asesoramiento Metodológico: Mariela Cotignola.
Edición: La Plata, Observatorio de Políticas de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. Universidad Nacional de La Plata, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Comisión Provincial por la Memoria, 2014 (1º Ed.). Internet.

Leer

Desde el Observatorio de Jóvenes, Comunicación y Medios de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP expresamos nuestro deseo de recuperación de la joven estudiante y nos solidarizamos con su familia, amigxs y con toda la comunidad académica que se ha visto consternada ante la situación traumática que se vivió ayer en el Colegio Nacional Rafael Hernández de la Universidad Nacional de La Plata.

En este sentido, entendemos fundamental propiciar un tratamiento respetuoso de derechos por parte de los medios de comunicación, que con sus representaciones generan imágenes que moldean el modo en que se construyen las identidades juveniles, que en muchas ocasiones, son presentadas desde la peligrosidad y la desviación o por el contrario, desde la debilidad y fragilidad extrema. Estos discursos contribuyen a que la relación con nuestrxs jóvenes siempre esté atravesada por el miedo y el desconocimiento. Por ello, es preciso detenernos frente a la celeridad que impone el discurso mediático.