70 Octubres - Blog -

La historia argentina en tiempo real

El juego de 70 octubres ya está online

¿Te gustaría entrar en la piel de un descamisado y reunir a los trabajadores para que marchen a la Plaza de Mayo? ¿Te animás a poner las patas en la fuente y acercarle al Coronel Perón el micrófono para que dé su discurso desde el balcón de Casa Rosada?

El juego de 70 octubres

Te invitamos a recrear esta experiencia y ser el trabajador con más puntos del 17 de octubre. Entrá en http://perio.unlp.edu.ar/70octubres/juego/ y rompé tu propio récord ayudando a más compañeros y compañeras a llegar hasta la plaza.

Sergio Pujol: “Durante el peronismo la cultura se concibe como educación”

>Ver parte 1: Sergio Pujol: “Los migrantes llegan a Buenos Aires con sus sueños y su atadito de música”

>Ver parte 2: Sergio Pujol: “Hay un orgullo plebeyo en la música popular”

En la última parte de nuestra entrevista con Sergio Pujol (docente e investigador especializado en música e historia), recordamos la influencia del peronismo en el acceso a la cultura de los años ´40. La recuperación de la industria discográfica, las funciones de música en los sindicatos, las giras de las orquestas, el crecimiento de los clubes sociales como espacios de sociabilidad y los auspicios del Estado en las radios.

Así, el investigador y docente nos relata cómo la Avenida Corrientes se convierte en la Avenida que nunca duerme gracias al fomento de la distribución de los bienes culturales, buscando transmitir los valores de la alta cultura a los sectores populares.

De yapa, le pedimos a Sergio que nos saque una duda. Para un peronista, ¿tango o folklore?

Reivindicación y ascenso social

>Ver parte 1: Carlos Vallina: “el cine estaba en las entrañas de la cultura popular, era la cultura popular”.

>Ver parte 2: El peronismo y los medios: ¿Un antes y un después?


 

“El primer peronismo intenta que las masas tengan un factor de ocio y entretenimiento, que crean en el ascenso social, que reivindiquen sus expectativas en ese territorio, pero no es un espacio de denuncia, crítica y testimonialidad social, de confrontación con las clases sociales”.

Tras haber analizado las características del cine antes de 1945 y qué impacto tuvo el peronismo en el campo de los medios de comunicación, en esta última entrega de la entrevista con el doctor en comunicación y especialista en cinematografía y culturas populares, Carlos Vallina, vamos a adentrarnos en las representaciones sociales que se plasmaban en el cine durante el primer peronismo.

En este sentido, el Dr. Carlos Vallina afirma que “lo que la sociedad argentina quería ir a ver eran lugares de reivindicación y ascenso social” y que “con el ascenso de clases no aparece el realismo social sino el folletín, el entretenimiento”.

Lo que plantea el experto en cinematografía es que entre el 45 y el 51 se incubó un cine que tenía la intención de entretener a las masas, de señalarle sus caminos de ascenso social y de reconocer muchos terrenos de la realidad, pero no fue un cine con una mirada crítica sobre las estructuras de poder en la Argentina. “Eso es posible sólo después de la caída, cuando una generación como es la del ‘60 empieza a observar la realidad críticamente y construye lo que construyó Feldman, Kohon, Kun y Lautaro Murúa, entre otros”.

En conclusión, podemos ver que el cine no fue el medio predilecto del peronismo para representar sus expectativas e intereses, porque arrastraba otros elementos de décadas anteriores y debido a que en la nueva coyuntura marcada por este movimiento político, la sociedad buscaba espacios de ascenso y reivindicación, no de confrontación y crítica social.

La modernidad del peronismo no es tanto el cine que venía de arrastre sino la televisión. El peronismo entiende, Perón entiende, que la televisión es el lugar de la representación de la modernidad.

El significado del 17 de Octubre de 1945

Por Carlos Ciappina*

Se han escrito cientos de interpretaciones sobre el 17 de Octubre de 1945. Todas ellas, desde las más “académicas” hasta las más partidarias trasuntan posicionamientos políticos, juicios a priori de carácter social, clasista, psicologistas, culturales. Desde las versiones más “gorilas” y brutales , aferradas al relato del “aluvión zoológico” , pasando por las supuestamente “lúcidas” que analizan la “anomalía política” del peronismo  (desde las tradiciones de izquierda y de derecha) y su día fundacional y también las que provenientes del propio peronismo se centran en la definición del “Día de la Lealtad”.

Estas mismas líneas no proponen, ni podrán , por lo tanto, escapar a esa norma de involucramiento político que desde alguna supuesta perspectiva académica se pretende esquivar. Para decirlo claramente, ¿cómo interpretar el 17 de Octubre de 1945?: Como el día en que la historia argentina cambió definitivamente.

Los cientos de miles de obreros, trabajadores , jornaleros, varones y mujeres que se fueron reuniendo en Plaza de Mayo el día 16 y que la colmaron el 17 de octubre sacudieron definitivamente las estructuras de la “gran estancia” en que la élite oligárquica ,sus partidos políticos afines y corporaciones económicas , mediáticas y educacionales pretendían mantener a la Argentina.

Raúl Scalabrini Ortiz, contemporáneo de los hechos captó con su inteligencia sagaz y su emoción humanista lo que se avecinaba; dejando a mi entender la mejor reseña de ese momento que estaba presenciando:

“Era el subsuelo de la Patria sublevado… Eramos briznas de multitud y el alma de todos nos redimía. Presentía que la historia estaba pasando junto a nosotros y nos acariciaba suavemente, como la brisa fresca del río.. Lo que yo había soñado e intuido durante muchos años estaba allí presente, corpóreo, tenso, multifacetado, pero único en el espíritu conjunto. Eran los hombres que están solos y esperan que iniciaban sus tareas de reivindicación. El espíritu de la tierra estaba presente como nunca creí verlo”. 

Y efectivamente, los postergados de cientos de años estaban allí, postergados mestizos y postergados inmigrantes,  reunidos en la plaza, pidiendo por la libertad de Perón, el coronel al que sentían como uno de los suyos y al que veían como garantía de que “la estancia” no volviera a cerrar las tranqueras sobre sus vidas y trabajos.

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De tanto interpretar y reinterpretar el peronismo con las anteojeras de la historia oficial o del prejuicio elitista,  se ha olvidado un punto esencial del 17 de Octubre: es la clase trabajadora la que libera a Perón. El protagonista del 17 de Octubre tiene un actor central y uno secundario: el actor central es la clase obrera, la que ocupa la Plaza y a toda una ciudad (la de Buenos Aires) que se creía la París de América renegando de la existencia de los millones de desheredados que con su trabajo construían  su magnificencia.

¿Qué hubiera pasado sin la movilización popular? No mucho…..Perón, preso en Martín García, prácticamente incomunicado por los militares a cargo del gobierno , que habían cedido a los reclamos y temores de la elite a la que en definitiva representaban ;algunos miembros del laborismo junto a Mercante tratando de movilizar para dar testimonio de su desacuerdo con la prisión del hasta ese entonces vicepresidente.

La diferencia la hicieron los casi 500.000 obreros que se movilizaron por propia determinación. Y ese es otro hecho incontrastable del 17 de Octubre. La mayor movilización de la historia argentina hasta ese momento era casi totalmente espontánea, no había “aparato”, “burócratas”, “punteros”….era ese “subsuelo de la patria” de Scalabrini que se movilizaba por su cuenta  porque entreveía por primera vez en más de cien años que algo podía cambiar efectivamente.

Así, el “día de la Lealtad” adquiere su significación enorme y profunda: ¿es la lealtad del pueblo trabajador para con Perón solamente? Creemos, que es quizás todo lo contrario,  el 17 de Octubre es el día de la Lealtad del propio Perón para con los trabajadores. Ese es el vínculo profundo y perenne que une a los trabajadores con Perón. Ellos (los trabajadores) “hicieron” el 17 de octubre y al hacerlo , constituyeron a Perón como líder de las masas movilizadas en la Argentina de la década de 1945. Los trabajadores no entraron solos a la historia política. Lo hicieron junto a las mujeres, los niños y los ancianos quienes “subidos” a la nueva etapa de los derechos civiles y sociales , que la clase trabajadora abría con su reclamo político,  descolocarían totalmente a la vieja partidocracia fraudulenta.

El peronismo se constituirá así como un movimiento masivo con centralidad en la clase trabajadora. Perón nunca dejará de señalar su vínculo especial y único con los/as trabajadores. Los obreros nunca dejarán de confiar en ese líder por ellos liberado, pero tampoco dejarán de reclamarle mejorar sus vidas. Y esa centralidad del mundo del trabajo será el elemento “intragable” para la élite liberal y oligárquica.

El 17 de Octubre, preanuncia fácticamente lo que serán los diez años posteriores: el espacio, el territorio de la Capital ocupado por los desheredados de la patria. De allí en más, las plazas, los cines, los teatros, los lugares de veraneo, el consumo, la radio, los periódicos, las revistas de deportes, de entretenimiento…en fin, todo el territorio físico y simbólico de una nación reservada históricamente a unos pocos,  será ocupado por los sectores populares, por su estética, su música, su visión de la vida.

El 17 de Octubre instala también a los trabajadores como demandantes, como sujetos colectivos que tienen algo que decir y que tienen derecho a decirlo. Que elijen un liderazgo, lo reclaman y lo instalan. La política argentina dejará de ser la misma después de ese día: a la política de círculo, de grupitos de elegidos, de clubes, de acuerdos secretos y espurios, el peronismo le opondrá la imagen y la práctica que esa noche (con Perón traído de urgencia de Martín García) se instalará en el balcón de la Casa Rosada: el diálogo directo con los trabajadores, la política masiva, abierta, multitudinaria, donde el que conduce y los/as trabajadores proponen y escuchan mutuamente.

El 17 de octubre será , por estos dos grandes motivos (entre muchos otros) insoportable para la Argentina tradicional: las patas en la fuente y el pueblo instalando a su líder en el balcón dispararon en la élite, en sus diarios, en sus universidades y en sus partidos políticos los temores profundos de un retorno de la barbarie sarmientina: María Rosa Oliver, literata del grupo Sur expondrá esta visión con claridad:

Me pregunto de qué suburbio alejado provienen esos hombres y mujeres casi harapientos, muchos de ellos con vinchas que, como a los indios de los malones, les ciñen la frente y casi todos desgreñados. ¿O será que el día gris y pesado o una urgente convocatoria, les ha impedido a estos trabajadores tomarse el tiempo de salir a la calle bien entrazados o bien peinados, como es su costumbre ¿ O habrán surgido de ámbitos cuya existencia yo desconozco” .

Debajo de esa interpretación brutal, se escondía el temor por la pérdida de poder político, del poder económico y, el último de los miedos para la élite, del poder cultural.

Así también, el 17 de Octubre funda la oposición despiadada y perenne de la elite liberal al proyecto nacional y popular que se originaba. De allí en más, el peronismo y lo que el peronismo simbolizó tendrá que enfrentarse permanentemente con el desprecio, el destrato, la descalificación y finalmente el uso puro y simple de la violencia del poder instituido por la elite liberal y sus socios civiles y militares.

Asi, el 17 de Octubre funda, al decir de Jhon W. Cook el “hecho maldito del país burgués” . A partir del 18 de octubre de 1945 ya nada  será igual y el sueño de un país como una  estancia culta y una colonia próspera para un puñado de familias, se romperá para siempre.          

 

* Profesor e investigador en la Facultad de Periodismo y Comunicaciòn Social de la UNLP

El peronismo y los medios: ¿Un antes y un después?

>Ver parte 1: Carlos Vallina: “el cine estaba en las entrañas de la cultura popular, era la cultura popular”.


 

En esta segunda parte de la entrevista con el doctor en comunicación y especialista en cinematografía y culturas populares, Carlos Vallina, ensayamos una respuesta para la siguientes preguntas: ¿Hay un antes y un después de la experiencia política peronista en la historia del cine?, ¿Y en la concepción de los medios de comunicación en general?.

Si  el peronismo fue una revolución popular, democrática, nacional, es porque el cine ya estaba representando esos intereses.

Como vemos, Carlos Vallina afirma que el peronismo no marca un quiebre en cuanto a la evolución del cine y las representaciones de las que se hacía eco este medio, sino que es un producto, incluso, de ciertas expectativas e intereses que ya eran representados en este medio. Sin embargo, es este movimiento político el que pone énfasis en los “elementos unificadores de la gran escena nacional”, como lo fue el tango, la escuela y los medios de comunicación, como la prensa, la radio, el cine y más tarde la televisión.

Para el peronismo aparece una primera dimensión que es la dimensión de pensar la comunicación, pensar los medios como un lugar de representación también de carácter político.

Continúa.

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