PRENSA

Por Zulema Enriquez*

Agosto es el mes de celebración de nuestra madre tierra, la Pachamama, mes de renovación y agradecimiento. Pacha es universo, mundo, tiempo, lugar, mientras que Mama es madre.

En este año más que nunca sentimos la necesidad de conexión con ella, el encierro, la cuarentena nos convoca constantemente a reflexionar sobre nuestros modos de relación ante nuevas crisis en el mundo.

El Sumak Kausay, el Buen Vivir, la cosmogonía de los Pueblos ancestrales, planteamiento filosófico y político,  constantemente nos invita a transitar por ese camino; cambiar nuestras relaciones de convivencia con la madre naturaleza y entre los seres humanos. Es la crítica a la concepción del desarrollo humano, planteando una armonización de las relaciones sociales y humanas, algunes lo llaman un nuevo Pacto Social, quizás lo podríamos traducir a:”No se puede vivir bien, si los otros viven mal”. El Covid 19  nos enseñó la importancia del bienestar del otro para estar bien uno mismo y viceversa. Esta enfermedad es la manifestación directa de la interrelación colectivo-individuo.

Entonces en estos tiempos de pandemia y de aislamiento donde la ceremonia que forma parte de nuestras tradiciones ancestrales y se celebran de manera colectiva se ve obligada a celebrarse de manera íntima, familiar, hacia el adentro de nuestras casas. Es tiempo de resguardo propio para el cuidado del colectivo. Es tiempo de trasformación ante un nuevo devenir.

La ceremonia a la pachamama se realiza en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP desde el año 2018, en el espacio de  la Chakana; sitio para los pueblos originarios que la unidad académica creo en sus instalaciones. La chakana o cruz andina, vocablo de origen quechua, que significa “escalera hacia los más elevado”,  el símbolo es una “tawachakana”, una escalera de cuatro lados,  ella representa un medio de unión entre  el mundo humano y lo que está más arriba o más grande. Este sitio tiene el objetivo de ser un lugar para celebraciones, encuentros y lugar para los distintos pueblos originarios de la ciudad.

Nuestra Pachamama nos marca un desafío, transformar nuestras prácticas en pos de su cuidado, pero también transformaciones más profundas, un sistema de convivencia solidario, comunitario de igualdades sociales. Hoy nuestra facultad está siendoel primer Centro de Telellamadas donde voluntarios de la Universidad Nacional de La Plata realizan el seguimiento de forma remota de los contactos estrechos de pacientes que fueron diagnosticados con coronavirus, una tarea solidaria y de compromiso social.

Este año nuestra ceremonia será íntima, pero nuestrasprácticas de celebrar a la madre tierra como hijes de ella, con los pies siempre en la tierra, en el barro, en el campo popular estánpresentes como cada día. Entendiendo que sin el Otre no hay uno mismo. Haciendo practica el Buen Vivir, al servicio de Todes.

*Periodista y docente quechua. Directora de la Dirección de Pueblos Originarios “Emilia Uscamayta Curi” de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP.

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